Ha pasado medio año desde que –algunos- de los comerciantes del Exmercado Mayorista de La Parada, decidieron trasladarse a Santa Anita, a ese flamante centro de abastos en donde no imperaría más el desorden y la informalidad. Lamentablemente esos anhelos aún no se concretan por el hacinamiento que padecen los comerciantes que cumplieron con la ordenanza municipal.
“Son seis meses desde que llegamos y todavía un solo puesto es ocupado por dos personas. Cuando descargan toneladas de mercadería en la madrugada, no hay manera de caminar en este espacio. En la Victoria yo tenía seis puestos, ahora solo tengo la mitad de uno”, contó indignada Alejandrina Romaní, dedicada a la venta de ají amarillo y pimiento desde hace 50 años.
Desde su puesto, el B-070, fuimos testigos de la gran cantidad de mercadería que se descompone por el inadecuado almacenamiento a causa del poco espacio en que tienen que trabajar a diario. “La semana pasada, nos vinieron a llamar la atención porque nuestra mercadería sale de los límites del puesto. Ellos se dieron cuenta de la condición en la que estamos y no volvieron otra vez y ni nos dan solución”, señaló la conocida “reina del ají”.
Por su parte, el mayorista Luis Llacza, hijo de Romaní, manifestó el desorden del traslado desde La Victoria el año pasado. “Nosotros fuimos unos de los primeros en llegar (a Santa Anita), ocupamos el puesto que tuvimos a nuestro alcance, todo aquí fue “a la gana, gana”. El lugar que realmente nos pertenece, está ocupado por otro comerciante y es función de la propia administración, pedirles que se retiren. Si nosotros los hacemos, sería pelearnos entre compañeros”.
Contradictoriamente, EMMSA, ha cedido a algunos de los minoristas, un puesto completo sin criterio alguno, obviando la cantidad de mercadería que les llega. “Nosotros somos comerciantes de hace décadas. Son muchas generaciones que se han dedicado al ají y al pimiento, somos antiguos, teníamos 5 puestos, un almacén en La Victoria y no se nos ha considerado nada aquí”, denuncia Alejandrina.
La desidia de las autoridades al no efectuar un ordenamiento, también contribuye con el incumplimiento tributario. “Nosotros no podemos hacer comprobantes de pago si no tenemos un número de puesto y una dirección fija, si nos cayera la SUNAT mañana, estaríamos perjudicados”, señaló Llacza.
En el nuevo mercado mayorista, este no es el único problema sin solución, el tema de la seguridad es otro que angustia a los comerciantes. Según EMMSA, allí se estima una venta diaria de 4 millones 500 mil soles, prometieron un centro bancario, hasta hoy, no existe. Ellos tienen que depositar las ganancias del día a 15 minutos del mercado, poner un pie en la calle con las cantidades que manejan, pone en riesgo sus vidas.
Pocas ventas
Muchos de los actuales mayoristas, fueron alguna vez ambulantes de La Parada. Pasar por situaciones económicas difíciles fue una constante para ellos, y es lo que ahora les ha tocado vivir también. Ellos han tenido pérdidas significativas en sus ventas. “Una vez que volvamos a tener clientes fijos vamos a estar como antes. Lo que nos salva a nosotros es que le vendemos a las fábricas, sino estaríamos peores y botando la mercadería”, refirió un vendedor ante los problemas del cambio de ubicación del mercado.
La Parada de estos días
Luego de visitar Santa Anita, nos propusimos al exmercado mayorista de La Victoria como nuestra próxima parada. Al llegar, aún nos reciben los bloques de cemento que causaron el enfrentamiento del 26 de octubre entre vándalos y policías.
Está prohibido el ingreso de vehículos, así que quitando el radio de la consola de su moderna camioneta, nuestro ya amigo Luis Llacza, se estaciona al frente de la avenida Aviación y cruzamos a pie al ahora mercado minorista. Y es que la vida de esta familia se pasa entre la chacra de ajíes del valle de Manchay, la supervisión del puesto nuevo y los de La Victoria, donde comenzó el sueño del progreso que ahora disfrutan.
Un ambiente menos congestionado pero no menos insalubre, permite siquiera caminar sin dificultad por la tarde. Luis va con la cabeza en alto, está literalmente en su casa, pero también está a la defensiva, pues nos comenta que algunos colegas les siguen incriminando el haberse mudado a Santa Anita después de todo este tiempo.
Aprovechamos en intercambiar palabras con quienes saludaban a Luis con el respeto que se merece el menor de los hijos de una pareja de prósperos comerciantes. La generación de mayoristas viene desde sus abuelos y está orgulloso de no haber roto la cadena, nos cuenta.
Caos anunciado
Al conversar con los minoristas de La Parada, aún los vimos renuentes a cualquier traslado a La Tierra Prometida, el nuevo mercado destinado para ellos frente al emporio que ocupan sus compañeros en Santa Anita. Los comerciantes, no quieren ocupar obras inconclusas, aunque ya se está anunciando que en seis meses comenzará el traslado según la gerente de Desarrollo Económico de la Municipalidad de Lima, Carmen Vildoso.
El proyecto consiste en habilitar una plataforma provisional de 2,4 hectáreas (24 mil m2) con pabellones para dos mil puestos, en las 4,8 hectáreas del total del terreno ubicado en el punto que cruza las avenidas La Cultura, San Luis y Metropolitana (al frente al gran Mercado Mayorista). Ello hasta que culminen las obras del nuevo mercado.
“Primero que terminen de construir bien el mercado de Santa Anita antes de que quieran trasladarnos a cualquier sitio” manifestó uno de los minoristas.
Cabe recalcar que cuando los comerciantes se trasladaron a Santa Anita, muchas fueron las deficiencias, según nos comentaron los vendedores. Al principio, no hubo ninguna organización, no había estibadores, ni cargadores y mucho menos un lugar donde puedan comer después de las arduas jornadas de trabajo. Más crítica se tornó la situación, al prohibirse el ingreso al mercado después de las diez de la mañana. La administración del nuevo centro de abastos, jamás pensó en este tipo de necesidades vitales para cualquier persona.
Los comerciantes minoristas de La Parada, confirmaron la negativa ante un traslado y aunque también se anuncia la construcción del Parque del Migrante en la zona, dijeron que no negociarán con la comuna limeña. “La Parada es el mercado del pueblo, queremos que se respete la voluntad de la familia Cánepa. Aquí, la gente que no tiene plata, viene y encuentra productos a su alcance. En Santa Anita solo compran buena mercadería, lo que queda, llega aquí (La Parada) y la gente tiene de donde comer barato”.
En nuestra visita, nos percatamos de una gigantografía que anunciaba la construcción de un nuevo y moderno mercado mayorista en donde se iniciará según la Municipalidad, el mencionado parque. La empresa MERCARED, fue la que elaboró el anteproyecto en que se apoyan las esperanzas de los comerciantes. El poco diálogo entre la Municipalidad y los comerciantes, podría desatar un nuevo caos como el ya vivido en un próximo desalojo. Esperemos ahora más organización y el bienestar de todos sin ninguna muerte de por medio.
Por Kathy Alva

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