Luego de batallar contra un mal que lo aquejaba, el político de izquierda, Javier Diez Canseco, pereció la noche del 4 de Mayo en la clínica Angloamericana. El congresista que a sus 65 años no conoció obstrucciones para obtener el reconocimiento de muchos nos deja un gran legado de honestidad y lucha constante.
Diez Canseco, quién siempre se caracterizó por decir lo que muchos no se atrevían mencionar, tuvo muy clara su vocación política desde sus primeros pasos en la Pontificia Universidad Católica del Perú, de donde incluso fue expulsado tras promover un paro de trabajadores y estudiantes.
El hombre de izquierda, quién siempre tuvo como prioridad luchar por los derechos humanos y la justicia social, fue un gran opositor al gobierno fujimorista, debido a sus políticas neoliberales y a las graves denuncias de violación de los Derechos Humanos.
El líder socialista haciendo, gala de su intelectualidad, publicó varios libros y ensayos donde hacía referencia a estos derechos, siendo los más destacados: “Dictadura y Derechos Humanos en el Perú. 10 Años de Gobierno Militar” (libro-1981), "La Situación en las Zonas de Emergencia" (ensayo-1985) y “Democracia, Militarización y Derechos Humanos en el Perú” (libro-1985).
Justamente, las asperezas con el fujimorismo le costó la suspensión de sus funciones el pasado 16 de noviembre del 2012, donde se le acusó de presentar un decreto de ley que favorecía económicamente a su hija y a su exesposa.
Pese a que el Poder Judicial declarara nula la suspensión al legislador, el Congreso no podrá presenciar nuevamente sus estrictas críticas y la intensidad con que exponía la lucha por sus ideales.
Es así que estando inhabilitado de sus labores, el 8 de febrero se conoció que Diez Canseco padecía de cáncer. "Encararé esta situación con la misma energía en defensa de la vida y los derechos fundamentales que he buscado tener durante toda mi trayectoria. Lo haré con la misma firmeza y decisión, contando con el invalorable apoyo de mi esposa y compañera, mis hijos y mi familia, de mis entrañables amigos y compañeros, y de los hombres y mujeres del Perú que creen que debo seguir batallando por un Perú nuevo en un mundo nuevo”, aseveró.
Tras conocer su fallecimiento, muchos políticos expresaron sus condolencias, incluso el congresista fujimorista Kenji Fujimori. “Las diferencias políticas nunca pueden pesar más que la magnanimidad ante el dolor por un ser humano que se va. Descanse en paz Javier Diez Canseco”, escribió en la red social Twitter.
“Nos dio ejemplo de ser un muy buen hijo, un gran hermano, gran padre y esposo. Fue un político coherente, algo que actualmente es muy escaso en la política. Hizo lo que predicó y siempre estuvo al lado de los que necesitaban justicia y amparo”, señaló la alcaldesa de Lima, Susana Villarán.
“Se fue un hombre íntegro”, se fue el político que toda su vida luchó contra las injusticias. Adiós, Javier”, indicó Alejandro Toledo.
“Mi condolencia a la familia de Javier Diez Canseco y a la izquierda peruana. Fue mi compañero de trabajo y además político consecuente con sus ideas. Hasta luego Javier, nosotros seguiremos en la lucha por hacer un Perú mejor” señaló Yonhy Lescano a través de Twitter.
Por su parte, el Partido Socialista, fundado por Diez Canseco, emitió un comunicado señalando el gran trabajo realizado por su líder, quien tuvo una vida marcada por el compromiso con los valores, la justicia social, la defensa de los derechos de los sectores más excluidos y el desarrollo soberano de nuestro país. A su vez, indicaron que el cuerpo del excongresista será velado en la Casona de la Universidad Mayor de San Marcos hasta el 6 de mayo, para luego ser homenajeado el 7 en la Plaza Bolívar y finalmente realizar el sepelio correspondiente.
Se supo que, por pedido exclusivo de Diez Canseco, los congresistas que impulsaron su suspensión no estuviesen presentes en el velatorio del desaparecido líder socialista.
Ahora el país se encuentra de luto ante la pérdida de una persona que era ejemplo de padre de la patria y muy difícilmente nacerá otro igual con la misma persistencia y energía. El Congreso extrañará su silueta por los pasadizos, mostrando aquella barba y la leve cojera que mostraba por la poliomielitis que sufrió cuando era niño. Ahora solo recordaran sus últimas palabras antes de ser suspendido. “Yo no he venido aquí en función a las acciones de mi hija. Yo no he venido aquí para hacer una movidita para ganar dos meses adicionales de sueldo. Ese no es mi estilo. Tengo 45 años en la actividad política y jamás he bajado la cabeza ante ningún Primer Ministro, ante ningún Ministro de Economía, ante ningún Ministro del Interior. Han dinamitado mi casa, han ametrallado mi auto, han intentado secuestrar a mis hijos, y aquí estoy. Aquí no hay un pesetero, aquí hay una persona de principio, muchas gracias”.
Por: Karla Caballero Moncada